miércoles, 15 de enero de 2014

El dilema de elegir entre veneno de abeja, de serpiente o la baba de caracol


Hoy mientras desayunaba oyendo la radio me ha surgido una duda que difícilmente puedo resolver. Oigo un anuncio en el que intentan venderme otra pócima de la eterna juventud, dejaré de tener patas de gallo, arrugas,  código de barras,… se trata de “veneno de abeja”. No!! No puede ser, pensaba que era  el “veneno de serpiente” lo que me haría parecer eternamente joven.

Se me atragantó la tostada cuando caí en la cuenta que tuve la tentación hace meses de comprar “baba de caracol”… Siempre son los mismos, un tal Ramiro entre otros, que es un fenómeno. Es más, tal como te vende la película, te hace pensar que eres estúpido si no compras el producto, y si no lo haces en media hora, doblemente estúpido. No es casualidad que siempre te ofrezcan esa media hora para que corras a comprar “veneno de abeja”,… porque si no, no te aprovechas del 2 por 1, del regalo ahuyenta roedores,  del aparatito para evitar la cal en las tuberías, de la gargantilla bañada en oro,…

Mientras te cuenta sus bondades, te dice que tienen un efecto “2”, en dos minutos ya notas sus efectos, y en dos horas ya empiezas a verle resultados. Increíble!! Creo que voy a comprar el veneno de la abeja, encima le voy a dar una capita de baba de caracol, y con el veneno de serpiente voy a hacer un chupito con el antical y me lo voy a beber, a ver si me cura una úlcera que tengo en el estómago. Espero en un par de días tener la piel de un adolescente, eso sí, sin acné… bueno, si me salen esos bonitos granitos, seguro que viene mi amigo Ramiro y me da otra pócima mágica. Igual me sorprende con "sudor de iguana".