Hoy
mientras desayunaba oyendo la radio me ha surgido una duda que difícilmente
puedo resolver. Oigo un anuncio en el que intentan venderme otra pócima de la
eterna juventud, dejaré de tener patas de gallo, arrugas, código de barras,… se trata de “veneno de
abeja”. No!! No puede ser, pensaba que era
el “veneno de serpiente” lo que me haría parecer eternamente joven.
Se me
atragantó la tostada cuando caí en la cuenta que tuve la tentación hace meses
de comprar “baba de caracol”… Siempre son los mismos, un tal Ramiro entre
otros, que es un fenómeno. Es más, tal como te vende la película, te hace
pensar que eres estúpido si no compras el producto, y si no lo haces en media
hora, doblemente estúpido. No es casualidad que siempre te ofrezcan esa media
hora para que corras a comprar “veneno de abeja”,… porque si no, no te
aprovechas del 2 por 1, del regalo ahuyenta roedores, del aparatito para evitar la cal en las
tuberías, de la gargantilla bañada en oro,…
Mientras
te cuenta sus bondades, te dice que tienen un efecto “2”, en dos minutos ya
notas sus efectos, y en dos horas ya empiezas a verle resultados. Increíble!!
Creo que voy a comprar el veneno de la abeja, encima le voy a dar una capita de
baba de caracol, y con el veneno de serpiente voy a hacer un chupito con el
antical y me lo voy a beber, a ver si me cura una úlcera que tengo en el
estómago. Espero en un par de días tener la piel de un adolescente, eso sí, sin
acné… bueno, si me salen esos bonitos granitos, seguro que viene mi amigo Ramiro
y me da otra pócima mágica. Igual me sorprende con "sudor de iguana".
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