Hoy rula por Whatsapp un chiste en el que un
paciente en el diván de un psiquiatra le comenta: “Doctor!!! No levanto la cabeza, me río sólo,
no hablo con la gente, me hablan y no pongo atención…parezco idiota…¿qué tengo
doctor?” A lo que el doctor, oyéndole mientras está pendiente de su teléfono le responde: “Tienes un Iphone”.
Cuantas horas perdemos al día en las redes
sociales viendo cosas, leyendo mensajes, husmeando lo que se cuece,… en vez de
estar trabajando en nuestras cosas? Es cierto que las redes sociales (twitter,
facebook, linkedin,…) se han convertido en una estupendas herramientas de
conocimiento y quien no está subido a este barco, está fuera de juego. Pero una
cosa es estar en las redes sociales y otra muy distinta es el abandono de
nuestras obligaciones. Veo los tweets de algunos usuarios y llevan 20-30 mil!! Qué
barbaridad!
Hablamos de productividad en el trabajo, que España
la tiene bajísima, y le echamos la culpa a la baja inversión en I+D, a nuestro
obsoleto sistema educativo, a nuestro sistema productivo, a nuestra legislación
laboral, a nuestras interminables jornadas de trabajo,… pero nos hemos parado a
pensar y mirarnos el ombligo? Cuántos de nosotros seríamos capaz de producir
más en nuestros trabajos si supiésemos diferenciar los tiempos de ocio de los
de trabajo? Cuantificar esto no sería difícil. Basta con ver cuantos
minutos-horas- nos pegamos delante del ordenador-smartphone-y cuanto
produciríamos en ese tiempo en nuestro puesto de trabajo.
Con casi 6 millones de parados, como no nos
pongamos las pilas y nos pongamos a trabajar, este barco se hunde (que ya se
está hundiendo) y nosotros dentro.
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